miércoles, 22 de diciembre de 2010

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!


Ya es Navidad,
y ¿qué has hecho?
otro año se acaba
y uno nuevo va a empezar.

Y ya es Navidad,
espero que te diviertas,
el que está cerca y el querido,
el viejo y el joven

Y unas muy muy Felices Navidades
y un feliz Año Nuevo,
dar esperanza es bueno,
sin ningún miedo.

Y ya es Navidad,
para los débiles y los fuertes,
para los ricos y los pobres,
es mundo está tan mal repartido.

Y unas Felices Navidades,
al negro y al blanco,
al amarillo y a los rojos,
que se paren todas las luchas.

La guerra a terminado,
si tú lo quieres
la guerra ha terminado.....


¡¡¡FELICES FIESTAS!!!, espero y deseo de todo corazón que paséis una fiestas maravillosas en compañía de todos vuestros seres queridos, echaremos en falta a alguien, pero estoy segura que están con nosotros, acariciando nuestro pelo o dándonos un beso en la mejilla. Disfrutar, con alegría , con paz, con amor, con verdad, con armonía. Un gran beso para cada uno de vosotros.

PD. Tenéis un pequeño regalo, llevaros el que queráis.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿COMO VA A SER TU DIA?



Esta mañana me he despertado pensando en todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche. Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. El trabajo consiste en escoger que clase de día voy a tener porque:


" Hoy puedo quejarme porque esta lloviendo o dar gracias de que las plantas se están regando".


" Puedo lamentarme por todos los achaques de salud que tengo o alegrarme por estar viva".


" Puedo ponerme triste por las cosas que mis padres no me regalaron siendo niña o disfrutar de la vida porque me permitieran haber nacido".


" Puedo llorar porque las rosas tienen espinas o por el contrario celebrar que las espinas tienen rosas".


" Puedo compadecerme por no tener todos los amigos que quisiera o embarcarme en la aventura de establecer nuevas relaciones, conocer a gente nueva".


" Puedo quejarme por tener que ir a trabajar o dar las gracias porque es una fortuna tener trabajo".


" Puedo murmurar que aun tengo pendiente tareas en casa o sentirme honrada porque tengo un techo".


Lo que suceda hoy depende de ti. Tu eres la escultora que debe darle forma al día. Si quieres vivirlo a lo grande, solo tienes que pensar en positivo y tener confianza en ti misma: tu decides.


A los optimistas nos gusta ver el vaso medio lleno, los pesimistas suelen verlo medio vació. Ojala este mensaje te ayude a tener una actitud positiva cada mañana. Gran parte de tu destino esta en tus manos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

CUANDO ME AMÉ DE VERDAD

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades.

Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento.

Hoy sé que eso se llama… madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada.

Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud.

Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo.

Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces.

Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.

Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada.

Y esto es… ¡¡saber vivir!!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin


Es una de las mejores reflexiones que he leído ultimamente, me ha encantado.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

" JUZGAR "

La irrefrenable tendencia del ser humano a juzgar las acciones de los demás debería ser sometida al propio juicio de quién la ejercita.

Decimos "esto está bien" ó "esto está mal" ó "esto es lindo" ó "esto es feo" sin advertir que todas ellas son sentencias de carácter puramente subjetivo y que sólo responden a nuestra apreciación de la realidad.

Si en lugar de decretar absolutamente que "esto está bien" dijéramos "esto, para mí, está bien", y en lugar de decir "esto es lindo" dijéramos "esto me gusta", estaríamos mostrando una actitud más abierta y admitiendo que esa es nuestra visión de la realidad, reconociéndole a los demás el derecho de tener las suyas propias, tan válidas como las nuestras.

Tener una mente abierta dispuesta a aceptar opiniones diferentes a las nuestras es, sin duda, positivo y enriquecedor. Porque muchas veces nos permiten detectar nuestros errores y corregirlos. Y esto se traduce en un mejoramiento de nuestra persona.

Pensemos bien antes de juzgar las acciones de los demás y de emitir juicios sobre las cosas. Pero no dudemos de someter a un severo juicio a nuestros propios pensamientos y actitudes, que nos sirva para depurar todo lo negativo que hay en nosotros.

En cuanto pongamos esto en práctica descubriremos que no tenemos la más mínima autoridad para juzgar.

Graciela Heger A. - Argentina

Así es como me estoy sintiendo ultimamente "JUZGADA", por personas que ni tan siquiera me conocen y no he cruzado ni una sola palabra con ellas, solo el conocimiento a través de este medio, siendo cordiales y cariñosas las relaciones. Siempre hay que oír las dos versiones del problema que se haya creado, tengo la conciencia tranquila, se lo que he dicho y lo que me han dicho, pero no acostumbro como se lleva ahora a grabar y manipular lo que se habla y lo que se escribe.

Es triste el haber confiado en gente que de repente te mete en un lió cuando más tranquila estas, es la segunda vez que me pasa, espero que sea la ultima, aunque estoy convencida que volveré a caer, pero no puedo permitir que esta mala experiencia me haga desconfiar de las personas a las que voy conociendo y las ya conocidas, afortunadamente no todo el mundo actúa de esta manera tan retorcida.

Ahora lo único que quiero es seguir adelante, sin malos rollos, nunca los he tenido hasta este momento, perdonar por esta entrada, pero necesitaba hacerla, la hubiera hecho más extensa y dando más detalles, pero como dice el refrán "a buen entendedor con pocas palabras bastan".

Gracias a los que estáis y a los que no también.

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL BALDE CHINO

Una anciana señora china poseía dos grandes baldes, suspendidos en cada extremidad de una vara, que ella cargaba en su espalda. Uno de los baldes estaba rajado y el otro era perfecto.

Este último estaba siempre lleno de agua al fin de la larga caminata desde el torrente hasta la casa, en cuanto el rajado llegaba medio vacío.

Por largo tiempo esto fue así, con la señora que llegaba a la casa con solamente un balde y medio de agua.

Naturalmente el balde perfecto estaba muy orgulloso de su propio resultado y el pobre balde rajado tenia vergüenza de su defecto, de lograr hacer solo la mitad de aquello que debería hacer.

Después de dos años, reflexionando sobre su propia y amarga derrota por estar rajado, el balde hablo con la señora durante el camino:

-Tengo vergüenza de mi mismo, porque esta rajadura que tengo me hace perder la mitad de el agua durante el camino hasta tu casa.

La anciana sonrió:

-Has observado que lindas flores hay solamente de tu lado del camino?

-Yo siempre supe de tu defecto y llevando plante semillas de flores tu lado en el camino.

- Y todos los días, cuando regresábamos, tu las regabas.

- Por dos años pude recoger aquellas bellísimas flores para adornar la mesa.

- Si tu no fueras como eres, yo no habría tenido aquellas maravillas en mi casa.

Cada uno de nosotros tenemos algún defecto. Pero el defecto que cada uno de nosotros tenemos, es el que hace que nuestra convivencia sea interesante y gratificante.

Es preciso aceptar a cada uno por lo que es........ Y descubrir lo que tiene de bueno en el.

Por lo tanto, mi “defectuoso” amigo, ten un buen día y recuerda de regar las flores de tu lado del camino.

jueves, 4 de noviembre de 2010

CERRANDO CIRCULOS

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.

¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se
queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.

Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.

¡Esa es la vida!

Paulo Coelho

He visto la luz al final de ese túnel en el que estaba inmersa, ahora que por fin la sentencia ha sido firme y todo esta volviendo a su lugar, cierro ese circulo, y también la puerta y con siete candados a todos los que intentan hacer daño sin pensar en las consecuencias.

viernes, 22 de octubre de 2010

SI TE DA VERGÜENZA

Decir en qué trabajas, aquí van algunas sugerencias para mejorar el impacto del 'Curriculum Vitae':

Coordinador de Movimientos de Información Interna
(Celador)


Especialista en Logística y distribución de Documentos
(Mensajero)

Experta en Terapia Visual y Distracción Ocupacional
(Bailarina de Club STREEP-TEASE)


Coordinador Adjunto de Admisiones y Salidas de personal
(Portero)

Coordinador Oficial de Movimiento Nocturno
(Vigilante de Seguridad)


Experto en Manejo de Materiales
(Bodeguero)

Distribuidor externo de Recursos Humanos VIP
(Taxista)


Especialista en Logística de Energía Combustible
(Gasolinero)

Auxiliar de Servicios de Ingeniería Civil
(Albañil)


Enlace Externo Avanzado en Logística de Documentos
(Mensajero con Moto)

Consultor de Asuntos Generales y No Específicos
(Adivino, Brujo, Lector de Cartas)


Técnico de Mercadeo Dirigido
(Repartidor de Propaganda)

Especialista en Logística de Alimentos
(Camarero)


Experto en Clasificación y Acopio de Perecederos
(Verdulero - Vendedor de Verduras)

Abastecedor Calificado de Sólidos y Líquidos en Lugares de Alta Concentración
(Vendedor de Cerveza y Chucherias en el Estadio)


Terapista Emocional en Centro de 'Salud'
(Cantinero)

Distribuidor Externo de Productos Importados de Alta Rotación
(Vendedor Ambulante)


Experta en Sexología y Terapia Personal
(Puta)

Técnico en Mantenimiento Sanitario de Caminos Públicos
(Barrendero de Calles)


Experto en 'Freelance'
(Trabaja En Lo Que Sea)

Impulsor de Vehículo Distribuidor de Refrigeración
(Repartidor de Pescado)


Especialista en Manejo de Tierras y Plantas
(Jardinero)


Experto Distribuidor de Música y Cinematografía
(Vendedor de Discos Piratas)


Director General Adjunto de Asuntos sin Importancia
(Diputado)

EL MEJOR DE TODOS
Técnico en recepción y archivo definitivo de Recursos Humanos
(Enterrador)

No tengo ganas de escribir, os dejo esto que me mandaron para reir un poco, que falta me hace.

martes, 19 de octubre de 2010

EL DIA ROSA

Hoy es el día mundial de la lucha contra el CÁNCER DE MAMA, cuando notes la más leve alteración en tu pecho acude inmediatamente a tu medico, una diagnostico precoz de la enfermedad puede salvar tu vida, hazte revisiones periódicas, yo lo hice y ahora estoy con vosotros celebrando este día, tu broche en la solapa de tu chaqueta hoy, debe de ser un LAZO ROSA.

Princesas de un cuento que cobra vida cada amanecer,
por instinto natural
Amantes, amigas, con el secreto oculto tras la piel
del milagro de nacer
Madres de la verdad, fiel ángel guardián,
siempre plantando cara al miedo

Hoy me siento más mujer, soy lo que he querido ser
Hoy presiento que el destino nos invita a conquistar
Hoy me siento esa mujer, hoy te sigo siendo fiel,
con la fuerza y el coraje de la sensibilidad

Desbordan los ríos de amar entre espirales de pasión ,
las toreras del dolor despiertan la sangre
de los que aprenden a pedir perdón,
dando sentido a la emoción

Madres de la verdad,
dueñas de ese mar donde se bañan los poetas
Madres de la verdad,
fiel ángel guardián, la mirada más sincera

Hoy me siento más mujer, soy lo que he querido ser
Hoy presiento que el destino nos invita a conquistar
Hoy me siento esa mujer, hoy te sigo siendo fiel
con la fuerza y el coraje de la sensibilidad

Y ese corazón, más grande que un sol,
no se rendirá, no tengas miedo
No te insultaré, yo te enseñare a volar,
mi amor, sin temer al riesgo

Hoy me siento más mujer, soy lo que he querido ser
Hoy presiento que el destino nos invita a conquistar
Hoy me siento esa mujer, hoy te sigo siendo fiel,
con la fuerza y el coraje de la sensibilidad.

miércoles, 6 de octubre de 2010

HASTA AQUI HE LLEGADO


No me conoces de nada, no te has molestado en hacerlo, no sabes todos mis sufrimientos, pero si te tomas la libertad de hablar mal de mi con personas a las cuales no conozco y no he cruzado una sola palabra con ellas.

Me has decepcionado, pensaba que podríamos tener una bonita amistad con "A" mayúscula, pero veo que no puede ser, no entiendo por que te empeñas en pensar que yo muevo los hilos de todas las personas que tengo a mi alrededor, tengo mi opinión propia al respecto de muchas situaciones, allá cada cual con sus opiniones o pensamientos, no malmeto contra nadie como me has insinuado, si de una cosa estoy orgullosa es de ser una persona muy clara y tu lo sabes, me han dado muchos palos en mis cuarenta y nueve años de vida, pero este ha sido gordo, y que ahora te atrevas a ponerme en boca de desconocidos acusándome de dimes y diretes, no me conoces para opinar así de mi y si hubieras sido valiente lo habrías hablado conmigo, en vez de ir por detrás criticando.

Con esa forma de ser que tienes, que es como si nunca hubieras roto un plato, estas haciendo daño a personas que han estado o están a tu lado, lo siento pero a mi ya no me tendrás más, espero que de ahora en adelante te olvides de que existo, no sigas hablando de mi, lo que debes de hacer es mirar más allá de tus pensamientos, espero que la vida te trate bien y que te vaya bonito.

martes, 28 de septiembre de 2010

PROBLEMA A RESOLVER

Merece la pena intentarlo.

Advertencia: Ten en cuenta que no hay trampas, no hay cosas escondidas,
todo está a la vista. NO TE ADELANTES A VER LA RESPUESTA, INTENTALO
Algo más: si no conoces el ejemplo, permíteme una sugerencia. Trata de
pensarlo sólo porque vale la pena. En particular, porque demuestra que lo
que crees sobre ti mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es
incompleto.

ARGUMENTO
Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale conduciendo desde su
casa en Madrid y se dirige rumbo a Valencia.
Roberto, va con él.
En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de
frente, se sale de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.
El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida.

Una ambulancia de Valencia llega casi de inmediato, advertida por quienes
fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.
No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al niño con mucha
dedicación pero, luego de intercambiar opiniones y estabilizarle las
condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto.
Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y,
por eso, deciden dejarlo internado allí, en Valencia.

Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños
de Madrid y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen
en conocimiento de lo ocurrido. Como todos concuerdan que lo mejor es dejar
a Roberto en Valencia, la eminencia decide viajar directamente desde Madrid
hacia allá. Y lo hace.
Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar:
- '¿Está usted en condiciones de tratar al niño?', pregunta con un hilo de voz.

Y obtiene la siguiente respuesta:

-'¡Cómo no lo voy a tratar, si es mi hijo!'.

Bien, hasta aquí, la historia. Está en ti el tratar de pensar una manera
de que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que
estés, te insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que
leas la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.

AHORA SÍ, TE DEJO EN COMPAÑÍA DE TU IMAGINACIÓN. ESO SÍ, TE SUGIERO QUE
LEAS OTRA VEZ LA DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA Y, CRÉEME, ES MUY, MUY SENCILLO.

SOLUCIÓN MÁS ABAJO (lee sólo cuando desistas del intento)


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SOLUCIÓN

Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta.

Peor aún: no bien la leas, si es que no pudiste resolverlo, te vas a dar la
cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?

La solución es que la eminencia de la que se habla es LA MADRE

Tenemos tan interiorizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer. Y esto va mucho más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre.
Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan.

En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para analizar nuestras propias complicaciones y laberintos internos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL PLATANO Y SUS VIRTUDES

Después de leer esto, ¡Nunca verás al plátano de la misma manera!. El plátano contiene tres azúcares naturales: sacarosa, fructuosa y glucosa, que combinados con la fibra natural de la fruta, nos proporciona una abundancia inmediata de energía. A través de la investigación se ha probado que el consumo de dos plátanos provee suficiente energía para realizar un trabajo extenuante de 90 minutos. Por algo el plátano es la fruta número uno que consumen los principales atletas del mundo.


Pero la energía no es la única manera en la que nos favorece el plátano, también nos puede ayudar a superar y prevenir un número sustancial de enfermedades y malestares, haciendo que su inclusión en nuestra dieta diaria sea una necesidad.

Depresión: De acuerdo a una última encuesta llevada a cabo por MIND entre personas que sufren depresión, muchas de ellas se sintieron mejor después de comer un plátano. Esto es porque los plátanos contienen "triptofhan", un tipo de proteína que el cuerpo convierte en "serotonina", que es conocida por sus efectos relajantes que mejoran su estado de ánimo y lo hacen sentir más feliz.

Pre-Menstrual: Olvide las píldoras y cómase un plátano. La vitamina B6 que contiene regula los niveles de glucosa en su sangre que pueden afectar su estado de ánimo.

Anemia: El alto contenido de hierro de los plátanos estimula la producción de la hemoglobina de la sangre y ayuda a resolver los casos de anemia.

Presión arterial: Esta fruta tropical única,contiene grandes cantidades de potasio y no así sal, haciendo de ella la fruta ideal para combatir la presión arterial. Tanto es así que la US Food and Drug Administration acaba de permitir que la industria bananera haga los reclamos correspondientes sobre su capacidad de reducir la presión arterial y el correspondiente ataque al corazón.

Poder cerebral: 200 estudiantes de la escuela Twickenham (Middlesex) comieron plátanos durante sus exámenes este año, tanto en el desayuno, media mañana y almuerzo en una prueba para aumentar su capacidad cerebral. La investigación mostró que el potasio contenido en la fruta los ayudó en su proceso de aprendizaje, dándoles mayor capacidad de concentración.

Estreñimiento: Una dieta con alto contenido de fibra, que incluya plátanos, puede ayudar a restablecer su movimiento intestinal, ayudándolos a resolver el problema estomacal sin recurrir a laxantes.
Resacas: Una de las formas mas rápidas de curar una "perseguidora" es tomar un batido de plátano, endulzado con miel. La banana calma el estómago y, con la ayuda de la miel reconstituye los niveles de azúcar en la sangre, mientras que la leche calma y rehidrata tu sistema.

Acidez: Los plátanos tienen un efecto antiácido natural en el cuerpo, o sea que si sufres de acidez, come un plátano para obtener un calmante alivio.

Náuseas matutinas (propias del embarazo): Un tentempié entre comidas ayuda a mantener los niveles de azúcar y evitar estas náuseas.

Picaduras de mosquitos: Antes de recurrir a la crema contra picaduras de mosquito, pruebe frotar el área afectada con la parte interior de la Cáscara de plátano. Muchas personas encuentran que el resultado en la reducción de la hinchazón e irritación es extraordinario.

Nervios: Los plátanos tienen alto contenido de vitamina B, que ayuda a calmar el sistema nervioso.

Sobrepeso en el trabajo: Estudios del Instituto de Psicología de Austria han encontrado que la presión en el trabajo conduce a hartarse de comida de consuelo como el chocolate y las papas fritas. Al revisar 5.000 pacientes de hospitales, los investigadores han encontrado que los más obesos tenían trabajos de mucha presión. El informe concluye que, para evitar el pánico que induce al deseo irrefrenado de comida, necesitamos controlar nuestro nivel de azúcar en la sangre tomando tentempiés de alto contenido de carbohidratos cada dos horas y así mantener nuestro nivel estable.

Úlceras: El plátano es usado como parte de la dieta alimenticia para combatir los desórdenes intestinales, por su blanda y suave textura. Es la única fruta cruda que puede ser ingerida sin angustia en casos crónicos. También neutraliza el exceso de ácido y reduce la irritación al cubrir la mucosa del estómago.

Control de temperatura: Muchas culturas ven al plátano como una fruta refrescante que puede bajar al mismo tiempo la temperatura corporal como la emocional de las madres en espera. En Tailandia, por ejemplo, las mujeres embarazadas comen plátanos para asegurarse que sus bebés nazcan con una temperatura fresca.
Desorden afectivo de temporada: El plátano puede ayudar a resolver este desorden por el tryptophan, que actúa como un mejorador natural del humor.

Fumadores: El plátano también puede ayudar a las personas que están tratando de dejar de fumar. Las vitaminas B6 y B12 que contiene, a la vez que el potasio y el magnesio que en él se encuentran, ayudan al cuerpo a recuperarse de los efectos de la falta de la nicotina.

Estrés: El potasio es un mineral vital que ayuda a normalizar los latidos del corazón, envía oxígeno al cerebro y regula el balance de agua corporal. Cuando estamos estresados, nuestro ritmo metabólico aumenta, y como consecuencia reduce nuestro nivel de potasio. Este nivel puede ser regulado con la ayuda de un tentempié rico en potasio que contenga plátano.

Derrames: De acuerdo a una investigación de "The New England Journal of Medicine": Comer plátanos como parte integrante regular de nuestra dieta alimenticia puede cortar el riesgo de muerte por derrames cerebrales a tanto como un 40%.

Verrugas: Los seguidores de las alternativas naturales juran que si quiere erradicar una verruga, tome un pedazo de cáscara de plátano y póngala encima de la verruga, con la parte amarilla hacia fuera. Cuidadosamente sujétela fija en la piel con un esparadrapo o una venda de yeso.

Como verá el plátano es un remedio para muchos males. Cuando lo comparas con una manzana, tiene 4 veces más proteínas, dos veces más carbohidratos, 3 veces más fósforo, 5 veces la vitamina A y hierro, y el doble de otras vitaminas y minerales. También es rico en potasio y es uno de los alimentos de mejor valor que puede encontrar. Es tiempo que cambiemos a esa frase tan conocida: "Un plátano al día, mantendrá al médico alejado".

Ingredientes de la felicidad: Amar sin exigencias, Perdonar sin cicatrices, Aceptar sin perfecciones, Compartir lo que tienes, Agradecer lo que te dan y jamás Rendirte.

lunes, 30 de agosto de 2010

EL PERRO


Un carnicero estaba apunto de cerrar su negocio cuando vio entrar un perro. Trato de espantarlo, pero el perro volvió. Nuevamente intento espantarlo, pero entonces se dio cuenta que el animal traía un sobre en el hocico. Curioso el carnicero abrió el sobre y en su interior encontró un billete de 500 pesos y una nota que decía:


-¿Podría mandarme con el perro 1kg de carne molida de res y 1/2kg de pierna de cerdo?

Asombrado, el carnicero tomo el dinero, coloco la carne molida y la pierna de cerdo en una bolsa y puso la bolsa junto al perro, pero olvido darle el cambio al perro. El perro empezó a gruñir y a mostrarle los colmillos. Al darse cuenta de su error, el carnicero puso el cambio del billete en la bolsa; el perro se calmo, cogió la bolsa en el hocico y salio del establecimiento.

El carnicero, impresionado, decidió seguir al can y cerro a toda prisa su negocio. El animal bajo por la calle hasta el primer semáforo, donde se sentó en la acera y aguardo para poder cruzar. Luego atravesó la calle y camino hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndole de cerca. En la parada cuando vio que era el autobús correcto, subió seguido por el carnicero. El carnicero, boquiabierto, observo que el can erguido sobre las patas traseras, toco el timbre para descender, siempre con la bolsa en el hocico.

Perro y carnicero caminaron por la calle hasta que el animal se detuvo en una casa, donde puso las compras junto a la puerta y, retirándose un poco, se lanzo contra esta, golpeándola fuerte. Repitió la acción varias veces, pero nadie rescindió en la casa. En el colmo del asombro, el carnicero vio al perro tomar la bolsa con el hocico, rodear la casa, saltar una cerca y dirigirse a una ventana. Una vez allí, toco con las patas en el vidrio varias veces sin soltar la bolsa; luego regreso a la puerta. En ese momento, un hombre abrió la puerta... y comenzó a golpear al perro!

El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole:

-Por Dios, amigo Que es lo que esta haciendo? Su perro es un genio!.... Es único!

El hombre, evidentemente molesto, respondió:

-Que genio ni que coño!! Esta es la segunda vez en esta semana que al muy estupido se le olvidan las llaves.... y yo en el baño.


MORALEJA:Por mas que te esfuerces y cumplas mas allá de tu deber en el trabajo, a los ojos de un jefe siempre estarás por debajo de lo que el quiere.


"No te tomes tan en serio la vida...
al fin y al cabo no saldrás vivo de ella!!"

lunes, 16 de agosto de 2010

AQUI ESTOY

Cuando en ciertos días te sientas sola y necesitas de una mano amiga....
Aquí estoy, toma la mía.
Cuando una lágrima escurre y no encuentras un pañuelo para enjugarla....
Aquí estoy, toma el mio.
Cuando te sientes una NADA y no sabes como sonreír....
Aquí estoy, toma mi sonrisa.
Cuando la distancia de todos te hace sentir un vacio....
Aquí estoy, cerca de ti.
Cuando te encuentres sin fuerza para enfrentar cada uno de tus días....
Aquí estoy, soy valentía.
Y cuando no quieres hablar porque las palabras huyeron de ti....
Aquí estoy, soy silencio.
Cuando solamente necesitas que alguien se siente a tu lado....
Aquí estoy, soy compañía.
Cuando el frió te invade y necesitas calor en tus hombros....
Aquí estoy, toma mi brazo.
Cuando quieras llorar sin decir nada porque el dolor te lo impide....
Aquí estoy, soy tu puerto seguro.
Cuando quieres esparcir alegría porque eres feliz....
Aquí estoy, pídeme felicidad.
No mires mis defectos, no mires mis innumerables flaquezas.
Toma lo que necesites de mi....
Aquí estoy, soy tu amigo.


Dedicado especialmente a dos blogueras-boleras que no pasan por buen momento, con todo mi cariño a GELI y a SUE, un abrazo.

sábado, 10 de julio de 2010

LAS MADRES NO MUEREN

“Generalmente, las madres, más que amar a los hijos, se aman en los hijos”.(Friedrich Nietzsche)
“MAMÁ SOLO MUERE CUANDO QUIERE”

Yo tenía 6 años cuando maté a mi mamá por primera vez. No quería que estuviera junto a mí en mi 1º día de clase.Yo me consideraba lo suficientemente fuerte para enfrentar los desafíos que la nueva vida me traería. Pocas semanas después descubrí aliviado que ella aún estaba allí, lista para defenderme de los compañeros agresivos que me amenazaban, y para auxiliarme frente a las dificultades de mis primeras cuentas.

A los 14 años la maté nuevamente. No la quería imponiéndome reglas o límites, ni que me impidiera vivir la plenitud de los vuelos juveniles. Pero enseguida, con la primera borrachera, felizmente la redescubrí viva, fue cuando ella no solo me curó de la resaca, sino que también impidió la vergonzosa paliza que recibiría de mi padre. A los 18 años pensé que mataría a mi madre definitivamente, sin chances para la resurrección. Había entrado a la facultad, me había mudado a la capital, hacía política estudiantil, actividades en que la presencia materna no cabía en ninguna hipótesis.

Ingenuo engaño. Cuando me descubrí confundido sobre qué rumbo seguir, volví a la casa materna, único espacio posible de guarida y comprensión. A los 23 años me di cuenta que la muerte materna era posible, solo requería lentitud. Fue cuando me casé, planté bandera de independencia y seguí viaje. Pero bastó ver nacer a mi primera hija, para descubrir que ese ser llamado madre se transformaría en un espécimen aún más vigoroso llamado abuela. Para quien aún no vivió la experiencia, abuela es madre en dosis doble.

A pesar de todo, continué creyendo en la tesis de la muerte lenta y demorada, y de a poco me fui sintiendo más distante y autónomo, aún cuando a intervalos regulares ella reapareciese en mi vida desempeñando papeles importantes y únicos, papeles que solamente ella podría protagonizar. Pero el final de esa historia, al contrario de lo que siempre imaginé, fue ella quien la definió.

Cuando menos lo esperaba, ella decidió morir. Así, sin más, ni menos, sin pedir permiso, sin hora marcada u ocasión para la despedida. Ella simplemente se fue, dejando la lección:
- Las madres son para siempre. Al contrario de lo que siempre imaginé, son ellas quienes deciden cuanto esta eternidad puede durar en la vida, y cuanto queda relegado para el etéreo terreno de la nostalgia.

Esto pertenece a un autor desconocido. No sé... si la vida es corta o demasiado larga para nosotros...Solo sé que debemos demostrar nuestro amor a las personas, mientras ellas están por aquí...¡Es por eso que tenemos que amarla siempre!Y no matarla en vida...Nunca sabremos cuando ella va a querer partir...El vacío que queda, nunca conseguiremos llenarlo.

Para quien aún la tiene a su lado, ámala...Abrázala siempre...Y para quien ya no la tiene...Guarda sus recuerdos en el más precioso de los baúles...Dondequiera que ella esté, debes saber que siempre va a entender el mensaje...Va a llorar cuando llores...Va a sonreír cuando sonrías...Va a velar por tu sueño, como lo hacía cuando eras un niño...No esperes su partida para darle AMOR.

Un día vas a descubrir que tal vez la persona que más te amó en la vida, fue ella...Incondicionalmente...Desde que surgiste en esta vida...Si ella está a tu lado, dale un beso y un abrazo, y dile lo que ella siempre quiso oír:
¡MAMÁ, YO TE AMO! ¡GRACIAS POR EXISTIR!
Y si ella ya no está a tu lado...Cierra los ojos y haz una oración por ella, agradeciendo por la vida y también diciendo que la amas.

lunes, 5 de julio de 2010

EL CABALLERO - capitulo 7

LA CIMA DE LA VERDAD

Centímetro a centímetro, palmo a palmo, el caballero escaló, con los dedos ensangrentados por tener que aferrarse a las afiladas rocas. Cuando ya casi había llegado a la cima, se encontró con un canto rodado que bloqueaba su camino. Como siempre, había una inscripción sobre él: aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido.

El caballero se sentía demasiado exhausto para superar el último obstáculo. Parecía imposible descifrar la inscripción y estar colgado de la pared de la montaña al mismo tiempo, pero sabía que debía intentarlo. Ardilla y Rebeca se sintieron tentadas de ayudarle, pero se contuvieron, pues sabían que a veces la ayuda puede debilitar a un ser humano. El caballero inspiró profundamente, lo que le aclaró un poco la mente. Leyó la última parte de la inscripción en voz alta: “Pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido”.

El caballero reflexionó sobre algunas de las cosas “conocidas” a las que se había aferrado durante toda su vida. Estaba su identidad - quién creía que era y que no era - Estaban sus creencias - aquello que él pensaba que era verdad y lo que consideraba falso - Y estaban sus juicios - las cosas que tenía por buenas y aquellas que consideraba malas. El caballero observó la roca y un pensamiento terrible cruzó por su mente: también conocía la roca a la cual se aferraba para seguir con vida. ¿Quería decir la inscripción que debía soltarse y dejarse caer al abismo de lo desconocido?

- Lo has cogido caballero, - dijo Sam - Tienes que soltarte.
- ¿Qué intentas hacer, matarnos a los dos? Gritó el caballero.
- De hecho, ya estamos muriendo ahora mismo - dijo Sam - Mírate. Estás tan delgado que podrías deslizarte por debajo de una puerta, y estas lleno de estrés y miedo.
- No estoy tan asustado como antes - dijo el caballero.
- En ese caso, déjate ir y confía -. Dijo Sam
- ¿Qué confíe en quién? - replicó el caballero enfadado. Estaba harto de la filosofía de Sam.
- No es un quién - respondió Sam - ¡ No es un quién sino un qué!
- ¿Un qué? - preguntó el caballero.
- Sí - dijo Sam - La vida, la fuerza, el universo, Dios, como quieras llamarlo.
El caballero miró por encima de su hombro y vio el abismo aparentemente infinito que había debajo de él.
- Déjate ir - le susurró Sam con urgencia.

El caballero no parecía tener alternativa. Perdía fuerza en cada segundo que pasaba y la sangre brotaba de sus dedos allí donde se aferraban a la roca. Pensando que moriría, se dejó ir y se precipitó al abismo, a la profundidad infinita de sus recuerdos.
Recordó todas las cosas de su vida de las que había culpado a su madre, a su padre, a sus profesores, a su mujer, a su hijo, a sus amigos y a todos los demás. A medida que caía en el vacío, fue desprendiéndose de todos los juicios que había hecho contra ellos.
Fue cayendo cada vez más rápidamente, vertiginosamente, mientras su mente descendía hacia su corazón. Luego, por primera vez en su vida, contempló su vida con claridad, sin juzgar y sin excusarse. En ese instante, aceptó toda la responsabilidad por su vida, por la influencia que la gente tenía sobre ella, y por los acontecimientos que le habían dado forma.

A partir de ese momento, fuera de si mismo, nunca más culparía a nada ni a nadie de todos los errores y desgracias. El reconocimiento de que él era la causa, no el efecto, le dio una nueva sensación de poder. Ya no tenía miedo. Le sobrevino una desconocida sensación de calma y algo muy extraño le sucedió: ¡empezó a caer hacia arriba! ¡Sí, parecía imposible, pero caía hacia arriba, surgiendo del abismo! Al mismo tiempo, se seguía sintiendo conectado con lo más profundo de él, con el centro de la Tierra. Continuó cayendo hacia arriba, sabiendo que estaba unido al cielo y la Tierra.

Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado. Ahora el universo era suyo, para ser experimentado y disfrutado. El caballero permaneció en la cima, respirando profundamente y le sobrevino una sobrecogedora sensación de bienestar. Se sintió mareado por el encantamiento de ver, oír y sentir el universo que le rodeaba. Antes, el temor a lo desconocido había entumecido sus sentidos, pero ahora podía experimentar todo con una claridad sorprendente. La calidez del sol del atardecer, la melodía de la suave brisa de la montaña y la belleza de las formas y los colores de la naturaleza que pintaban el paisaje, causaron un placer indescriptible al caballero. Su corazón rebosaba de amor: por sí mismo, por Julieta y Cristóbal, por Merlín, por Ardilla y por Rebeca, por la vida y por todo el maravilloso mundo.

Rebeca y Ardilla observaron al caballero ponerse de rodillas, con lágrimas de gratitud surgiendo de sus ojos.
“Casi muero por todas las lágrimas que no derramé”, pensó. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas, por su barba y por su peto. Como provenían de su corazón, estaban extraordinariamente calientes, de manera que no tardaron en derretir lo que quedaba de su armadura. El caballero lloraba de alegría. No volvería a ponerse la armadura y cabalgar en todas direcciones nunca más. Nunca más vería la gente el brillante reflejo del acero, pensando que el sol estaba saliendo por el norte o poniéndose por el oeste.
Sonrió a través de sus lágrimas, ajeno a que una nueva y radiante luz irradiaba de él; una luz mucho más brillante y hermosa que la de su pulida armadura, una luz destellante como un arroyo, resplandeciente como la luna, deslumbrante como el sol.

PORQUE AHORA EL CABALLERO ERA EL ARROYO. ERA LA LUNA. ERA EL SOL. PODÍA SER TODAS LAS COSAS A LA VEZ, Y MÁS, PORQUE ERA UNO CON EL UNIVERSO. ERA AMOR.
FIN


P.D. algunos pensareis que menudo alivio que ya a terminado esta pesada con el dichoso caballero, pero esta historia me ha encantado y por eso la pongo en mi BLOG, a quien no le haya gustado le recomendaría que lo leyese despacito para saber apreciarlo como se merece. Y a los que os haya gustado me alegro muchisimo.

lunes, 28 de junio de 2010

EL CABALLERO - capitulo 6

EL CASTILLO DE LA VOLUNTAD Y LA OSADÍA

Hacia el amanecer del día siguiente, el inverosímil trío llegó al último castillo. Era más alto que los otros y sus muros parecían más gruesos. Confiado de que atravesaría velozmente este castillo, el caballero cruzó el puente levadizo con los animales.
Cuando estaban a medio camino se abrió de golpe la puerta del castillo y un enorme y amenazador dragón, cubierto de relucientes escamas verdes, surgió de su interior, echando fuego por la boca. Espantado, el caballero se paró en seco.
Había visto muchos dragones, pero éste no se parecía a ninguno. Era enorme, y las llamas salían no sólo de su boca, como sucedía con cualquier dragón común y corriente, sino también de sus ojos y oídos. Y, por si eso fuera poco, las llamas eran azules, lo cual quería decir que este dragón tenía un alto contenido de butano.

El caballero buscó su espada, pero su mano no encontró nada. Comenzó a temblar. Con una voz débil e irreconocible, el caballero pidió ayuda a Merlín, más, para su desesperación, el mago no apareció.
- ¿Por qué no viene? - preguntó ansiosamente, al tiempo que esquivaba una llamarada azul del monstruo.
- No lo sé - replicó Ardilla - Normalmente se puede contar con él.
Rebeca, sentada sobre el hombre del caballero, ladeó la cabeza y escuchó con atención.
- Por lo que he podido captar, Merlín está en París, asistiendo a una conferencia sobre magos.
“No me puede abandonar ahora”, se dijo el caballero. “Me prometió que no habría dragones en el Sendero de la Verdad”
- Se refería a dragones comunes y corrientes - rugió el monstruo con una voz que hizo temblar los árboles y que por poco hizo caer a Rebeca del hombro del caballero.

La situación parecía seria. Un dragón que podía leer las mentes era definitivamente lo pero que se podía esperar pero, de alguna manera, el caballero logró dejar de temblar. Con la voz más fuerte y potente que pudo, gritó:
- ¡Fuera de mi camino, bombona de butano gigante!.
La bestia bufó, lanzando fuego en todas direcciones.
- Caramba, ¡qué atrevido el gatito asustado!
El caballero, que no sabía que más hacer, intentó ganar tiempo.
- ¿Qué haces en el Castillo de la voluntad y la Osadía? - preguntó.
- ¿Hay algún sitio mejor donde yo pueda vivir? - Soy el Dragón del Miedo y la Duda.
El caballero reconoció que el nombre era muy acertado. Miedo y duda era exactamente lo que sentía.

El dragón volvió a vociferar:
- Estoy aquí para acabar con todos los listillos que piensan que pueden derrotar a cualquiera simplemente porque han pasado por el Castillo del Conocimiento.
Rebeca susurró al oído del caballero:
- Merlín dijo una vez que el conocimiento de uno mismo podía matar al Dragón del Miedo y la Duda.
- ¿Y tu lo crees? - susurró al caballero.
- Sí - afirmó Rebeca con firmeza.
- ¡Pues, entonces, encárgate tú de ese lanzallamas verde! - El caballero dio media vuelta y cruzó el puente levadizo corriendo, en retirada.
- ¡Jo,jo,jo! - rió el dragón, y con su último “jo” por poco quema los pantalones del caballero.
- ¿Os retiráis después de haber llegado tan lejos? - preguntó Ardilla, mientras el caballero se sacudía las chispas de la espalda.
- No lo sé - replicó él - He llegado a habituarme a ciertos lujos, como vivir.
San intervino.
- ¿Cómo te soportas si no tienes la voluntad y la osadía de poner a prueba el conocimiento que tienes de ti mismo?
- ¿Tú también crees que el conocimiento de uno mismo puede matar al Dragón del Miedo y la Duda? - preguntó el caballero.
- Por supuesto. El conocimiento de uno mismo es la verdad y ya sabes lo que dicen: “la verdad es más poderosa que la espada”.
- Ya sé que eso es lo que se dice, pero ¿hay alguien que lo haya probado y haya sobrevivido? - preguntó sutilmente el caballero.

Tan pronto como acabó de pronunciar estas palabras, el caballero recordó que no necesitaba probar nada.
Era bueno, generoso y amoroso. Por lo tanto, no debía sentir ni miedo ni dudas. El dragón no era más que una ilusión.
El caballero dirigió la mirada a través del puente hacia donde se encontraba el monstruo lanzando fuego hacia unos arbustos, por lo visto para no perder la práctica. Con el pensamiento en la mente de que el dragón sólo existía si él creía que existía, el caballero inspiró profundamente y, con lentitud, volvió a atravesar el puente levadizo.
El dragón, por supuesto, fue a su encuentro, bufando y echando fuego. Esta vez, sin embargo, el caballero siguió adelante. Pero el coraje del caballero no tardó en comenzar a derretirse, al igual que su barba, con el calor de las llamaradas del dragón. Con un grito de temor y angustia, dio media vuelta y salió corriendo.
El dragón dejó escapar una poderosa carcajada y disparó un chorro de fuego contra el caballero en retirada.
Con un aullido de dolor, el caballero atravesó el puente como una bala, con Rebeca y Ardilla tras él. Al divisar un pequeño arroyo, sumergió rápidamente su chamuscado trasero en el agua fresca, sofocando las llamas en el acto.

Ardilla y Rebeca intentaban consolarlo desde la orilla.
- Habéis sido muy valiente - dijo Ardilla.
- No está mal por tratarse del primer intento - añadió Rebeca.
Sorprendido, el caballero la miró desde donde estaba.
- ¿Cómo que el primer intento?
Ardilla le respondió con toda naturalidad:
- Tendréis más suerte la segunda vez
El caballero respondió enfadado:
- Tú irás la segunda vez.
- Recordad que el dragón es sólo una ilusión - dijo Rebeca.
- ¿Y el fuego que sale de su boca? ¿Eso también es una ilusión?
- En efecto - respondió Rebeca - el fuego también era una ilusión.
- Entonces, ¿cómo es que estoy sentado en este arroyo con el trasero quemado? - exigió el caballero.
- Porque vos mismo hicisteis que el fuego fuera real, le dais el poder de quemar vuestro trasero o cualquier
otra cosa - dijo Ardilla.
- Tienes razón - corroboró Sam - Debes regresar y enfrentarte al dragón de una vez por todas.
El caballero se sintió acorralado. Eran tres contra uno. O, mejor dicho, dos y medio contra uno; la mitad Sam del caballero estaba de acuerdo con Ardilla y Rebeca, mientras que la otra mitad quería permanecer en el arroyo.
Mientras el caballero luchaba contra un coraje que flaqueaba, oyó a Sam decir:
- Dios le dio coraje al hombre. El hombre da coraje a Dios.
- Estoy harto de intentar comprender el significado de las cosas. Prefiero quedarme sentado en el arroyo y descansar.
- Mira - lo animó Sam - si te enfrentas al dragón, hay una posibilidad de que lo elimines, pero si no te enfrentas a él, es seguro que él te destruirá.
- Las decisiones son fáciles cuando sólo hay una alternativa - dijo el caballero . Se puso en pie de mala gana, inspiró profundamente y cruzó el puente levadizo una vez más.
El dragón le miró incrédulo. Era un tipo verdaderamente terco.
- ¿Otra vez? - bufó - Bueno, esta vez sí que te pienso quemar.
Pero esta vez el caballero que marchaba hacia el dragón era otro; uno que cantaba una y otra vez: “el miedo y la duda son ilusiones”.
El dragón lanzó gigantescas llamaradas contra el caballero una y otra vez pero, por más que lo intentaba, no lograba hacerlo arder.

A medida que el caballero se iba acercando, el dragón se iba haciendo cada vez más pequeño, hasta que alcanzó el tamaño de una rana. Una vez extinguida su llama, el dragón comenzó a lanzar semillas. Estas semillas - las Semillas de la Duda - tampoco lograron detener al caballero. El dragón se iba haciendo aún más pequeño a medida que continuaba avanzando con determinación.
- ¡He vencido! - exclamó el caballero victorioso.
El dragón apenas podía hablar.
- Quizás esta vez, pero regresaré una y otra vez para bloquear tu camino.
Dicho esto, desapareció con una explosión de humo azul.
- Regresa siempre que quieras - le gritó el caballero - Cada vez que lo hagas, yo seré más fuerte y tú más débil.
Rebeca voló y aterrizó en el hombro del caballero.
- Lo veis, yo tenía razón. El conocimiento de uno mismo puede matar al Dragón del Miedo y la Duda.
- Si realmente creías que era sí, ¿por qué no me acompañaste cuando me acerqué al dragón? - preguntó el caballero, que ya no se sentía inferior a su amiga emplumada.
Rebeca mullió sus plumas.
- No quería interferir. Era vuestro viaje.
Divertido, el caballero estiró el brazo para abrir la puerta del castillo, pero ¡el Castillo de la Voluntad y la Osadía había desaparecido!
Sam le explicó:
- No tienes que aprender sobre la voluntad y la osadía porque acabas de demostrar que ya la posees.

El caballero echó la cabeza hacia atrás, riendo de pura alegría. Podía ver la cima de la montaña. El sendero parecía aún más empinado que antes, pero no importaba.
Sabía que ya nada le podía detener.

jueves, 24 de junio de 2010

EL CABALLERO - capitulo 5

EL CASTILLO DEL CONOCIMIENTO

El caballero, Ardilla y Rebeca continuaron el viaje por el Sendero de la Verdad, en dirección al Castillo del Conocimiento. Se detuvieron tan sólo dos veces ese día, una para comer y otra para que el caballero afeitara su escuálida barba y cortara su largo cabello con el borde afilado del guantelete. Una vez hecho esto, el caballero tuvo mejor aspecto y se sintió mucho mejor, más libre que antes. Sin el yelmo podía comer nueces sin la ayuda de Ardilla. Aunque había apreciado la técnica salvavidas, no consideraba que aquello fuera un modo de vida realmente elegante. Se podía alimentar también de frutas y raíces a las que se había acostumbrado. Nunca más comería paloma ni ninguna otra ave o carne, pues se daba cuenta que hacerlo sería, literalmente, como comerse a sus amigos.
Justo antes de caer la noche, el trío continuó caminando penosamente por un monte y contempló el Castillo del Conocimiento en la distancia. Era más grande que el Castillo del Silencio, y la puerta era de oro sólido. Era el castillo más grande que el caballero hubiera visto jamás, incluso más grande que el que el caballero se había construido. El caballero contempló la impresionante estructura y se preguntó quién lo habría diseñado.

En ese preciso momento, sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Sam.
- El Castillo del Conocimiento fue diseñado por el propio universo: la fuente de todo conocimiento.
El caballero se sintió sorprendido y a la vez complacido de volver a oír la voz de Sam.
- Me alegro que hayas vuelto - dijo
- En realidad, nunca me fui - replicó Sam - recuerda que yo soy tú.
- Por favor, no quiero volver a oír eso. ¿Qué te parezco ahora que me he afeitado y me he cortado el pelo?
- Es la primera vez que sacas provecho de ser esquilado - replicó Sam.
El caballero rió con la broma de Sam. Le gustaba su sentido del humor. Si el Castillo del
Conocimiento se asemejaba al Castillo del Silencio, estaría feliz de tener a Sam por compañía.
El caballero, Rebeca y Ardilla cruzaron el puente levadizo por encima del foso y se detuvieron ante la dorada puerta. El caballero cogió la llave que colgaba de su cuello e hizo girar la cerradura. Al abrir la puerta, le preguntó a Rebeca y a Ardilla si se irían como lo habían hecho en el Castillo del Silencio.
- No - replicó Ardilla - El silencio es para uno; el conocimiento es para todos.
El caballero se preguntó cómo era posible que se considerara a una paloma un blanco fácil.
Los tres atravesaron la puerta y penetraron en una oscuridad tan densa que el caballero no podía ver ni su propia mano. El caballero buscó a tientas las acostumbradas antorchas que suelen estar en la entrada de los castillos, pero no había ninguna. ¿Un castillo con puerta de oro y sin antorchas?
- Incluso los castillos de la zona barata tienen antorchas - refunfuñó el caballero al tiempo que Ardilla lo llamaba.

El caballero tanteó el camino hasta donde se encontraba ella y vio que estaba señalando una inscripción que brillaba en la pared. Ponía: El conocimiento es la luz que iluminará vuestro camino. “Prefería una antorcha”, pensó el caballero, “quien quiera que sea el que gestiona este castillo, está decidido a reducir las facturas de la luz! Sam habló:
- Significa que cuantas más cosas sepas, más luz habrá en el interior del castillo.
-¡Apuesto a que tienes razón, Sam! - exclamó el caballero. Y un rayo de luz se filtró en la habitación.
En ese preciso momento, Ardilla volvió a llamar al caballero para que se reuniera con ella. Había encontrado otra brillante inscripción grabada en la pared:
¿Habéis confundido la necesidad con el amor?
Todavía perturbado, el caballero masculló:
- Supongo que tengo que encontrar la respuesta para conseguir un poco más de luz.
- Lo estas cogiendo rápidamente - replicó Sam, a lo que el caballero respondió bufando:
- No tengo tiempo para jugar a Preguntas y Respuestas. ¡Quiero encontrar mi camino por el castillo para poder llegar pronto a la cima de la montaña!
- Tal vez lo que tengáis que aprender aquí sea que tenéis todo el tiempo del mundo - sugirió Rebeca.
El caballero no estaba de un ánimo muy receptivo y no tenía ganas de oír su filosofía. Por un momento consideró la posibilidad de internarse en la oscuridad del castillo e intentar atravesarlo. La negrura, sin embargo, era bastante intimidatoria y, sin su espada, se sentía temeroso. Le pareció que la única alternativa que le quedaba era intentar descifrar el significado de la inscripción. Suspiró y se sentó ante ella. La leyó otra vez;”Habéis confundido la necesidad con el amor?”
El caballero sabía que amaba a Julieta y a Cristóbal, aunque tenía que admitir que había amado más a
Julieta antes de que le diera por ponerse bajo los toneles de vino y vaciar su contenido en su boca.
San dijo:
- Sí, amabais a Julieta y a Cristóbal, pero, ¿no los necesitabais también?
- Supongo que si - admitió el caballero.

Había necesitado toda la belleza que Julieta le añadía a su vida con su inteligencia y su encantadora poesía.
También había necesitado las cosas agradables que ella solía hacer, como invitar amigos para que lo animaran, después de que se quedara atrapado en su armadura.
Se acordó de las épocas en las que el asunto de la caballería había estado bajo mínimos y no se podían permitir comprar ropa nueva o contratar sirvientes. Julieta había confeccionado hermosos vestidos para la familia y había preparado deliciosos platos para el caballero y sus amigos. El caballero reconoció que Julieta había mantenido siempre el castillo muy limpio. Y él le había dado muchos castillos para limpiar. A menudo habían tenido que mudarse a un castillo más barato cuando él había regresado de las cruzadas sin un chavo.
Había dejado que Julieta hiciera casi todas las mudanzas ella sola, pues él solía estar siempre en algún torneo.
Recordó su aspecto agotado mientras llevaba sus pertenencias de un castillo a otro, y cómo se había puesto cuando se vio imposibilitada de tocarlo a causa de la armadura.
- ¿No fue entonces cuando Julieta comenzó a ponerse bajo los toneles de vino? - preguntó Sam suavemente.
El caballero asintió, y las lágrimas brotaron de sus ojos. Después, se le ocurrió algo espantoso: no había querido culparse de las cosas que hacía. Había preferido culpar a Julieta por todo el vino que bebía. De hecho, le venía bien que ella bebiera, así podía decir que todo era por su culpa, incluyendo el hecho de que él estuviera atrapado en la armadura.
A medida que el caballero se iba dando cuenta de lo injusto que había sido con Julieta, las lágrimas iban cayendo por sus mejillas. Si, la había necesitado más de lo que la había amado. Deseó haberla necesitado menos y amado más, pero no había sabido como hacerlo.
Mientras continuaba llorando, le vino a la cabeza que también había necesitado a Cristóbal más de lo que le había amado. Un caballero necesitaba un hijo para que partiera a las batallas y luchara en nombre de su padre cuando éste se hiciera mayor. Esto no quería decir que el caballero no amara a Cristóbal, pues amaba la belleza de su hijo. También disfrutaba oyéndole decir: “Te quiero papá!, pero, así como había amado estas cosas de Cristóbal, también respondían a una necesidad suya.

Un pensamiento le vino a la mente como un relámpago: ¡Había necesitado el amor de Julieta y Cristóbal porque no se amaba a sí mismo! De hecho, había necesitado el amor de todas las damiselas que había rescatado y de toda la gente por la que había luchado en las cruzadas porque no se amaba a sí mismo.
El caballero lloró aún más al darse cuenta de que si no se amaba, no podía amar realmente a otros. Su necesidad de ellos se interpondría. Al admitir esto, una hermosa y resplandeciente luz brilló a su alrededor, ahí donde antes había habido
oscuridad. Una mano se posó suavemente sobre su hombro. Miró a través de sus lágrimas y vio a Merlín que le sonreía.
- Habéis descubierto una gran verdad - le dijo el mago al caballero - Sólo podéis amar a otros en la medida en que os amáis a vos mismo.
- ¿Y cómo hago para empezar a amarme? - preguntó el caballero.
- Ya habéis empezado, al saber lo que ahora sabéis - dijo Merlín.
- Sé que soy un tonto - sollozó el caballero.
- No, conocéis la verdad, y la verdad es amor.

Esto consoló al caballero, que dejó de llorar. A medida que sus lágrimas se fueron secando, fue notando la luz que había a su alrededor. Era distinta de cualquier luz que hubiera visto antes.
Parecía no venir de ningún lugar, y de todos los lugares a la vez.
Merlín hizo eco del pensamiento del caballero:
- No ha nada más hermoso que la luz del conocimiento.
El caballero miró la luz que le rodeaba y luego hacia la lejana oscuridad.
- Para vos no hay oscuridad en este castillo, ¿no es verdad?.
- No - replicó Merlín - Ya no.
Animado, el caballero se puso de pie, listo para continuar. Le agradeció a Merlín por haber aparecido incluso sin haber sido llamado.
- Está bien - dijo el mago - Uno no siempre sabe cuándo pedir ayuda.
Y, dicho esto, desapareció.
Cuando el caballero se dispuso a continuar, Rebeca apareció volando desde la oscuridad.
¡Escuchad! - dijo toda emocionada -¡Esperad a ver lo que voy a mostraros!
El caballero nunca había visto a Rebeca tan excitada. Normalmente, era más bien tranquila, pero ahora no dejaba de dar saltos sobre su hombro, sin poder contenerse mientras guiaba al caballero y a Ardilla hacia un gran espejo.
- ¡ Es eso! ¡ Es eso! - gorjeó en voz alta, los ojos brillando de entusiasmo.
El caballero tuvo una decepción.
- Es sólo un viejo espejo - dijo impaciente - Vamos, pongámonos en marcha.
- No es un espejo corriente - insistió rebeca - No refleja tu aspecto. Refleja cómo eres de verdad.
El caballero estaba intrigado, pero no entusiasmado. Nunca le habían importado mucho los espejos porque nunca se había considerado muy guapo. Pero Rebeca insistió, así que, de mala gana, se colocó ante el espejo y contempló su reflejo. Para su gran sorpresa, en lugar de un hombre alto con ojos tristes y nariz grande, con una armadura hasta el cuello, vio a una persona encantadora y vital, cuyos ojos brillaban con amor y compasión.
- ¿Quién es? - preguntó
Ardilla respondió:
- Sois vos.
- Este espejo es un fantasma - dijo el caballero - Yo no soy así.
- Estáis viendo a vuestro yo verdadero - explicó Sam - el yo que vive bajo esa armadura.
- Pero - protestó el caballero, contemplándose con atención en el espejo - ese hombre es un espécimen perfecto. Y su rostro está lleno de inocencia y de belleza.
- Ése es su potencial - le respondió Sam - ser hermoso, inocente y perfecto.
- Si ése es mi potencial - dijo el caballero - algo terrible sucedió en el camino.
- Sí - replicó Sam - pusiste una armadura invisible entre tú y tus verdaderos sentimientos. Ha estado ahí durante tanto tiempo que se ha hecho visible y permanente.
- Quizá sí escondí mis sentimientos - dijo el caballero - Pero no podía decir simplemente todo lo que se me pasaba por la cabeza y hacer todo lo que me apetecía. Nadie me hubiera querido. - El caballero se detuvo al pronunciar estas palabras, pues se dio cuenta que se había pasado la vida intentando agradar a la gente.

Pensó en todas las cruzadas en las que había luchado, los dragones que había matado, y en las damiselas en apuros que había rescatado: todo para demostrar que era bueno, generoso y amoroso. En realidad, no tenía que demostrar nada. Era bueno, generoso y amoroso.
- ¡Jabalinas saltarinas! - exclamó - ¡He desperdiciado toda mi vida!
- NO - dijo Sam, rápidamente - No la has desperdiciado. Necesitabas tiempo para aprender todo lo que has aprendido.
- Todavía tengo ganas de llorar - dijo el caballero.
- Pues, eso sí sería un desperdicio - dijo Sam. Acto seguido, entonó esta canción.
“Las lágrimas de autocompasión no te pueden ayudar. No son del tipo que a tu armadura puedan eliminar”
El caballero no estaba de humor para apreciar ni la canción ni el humor de Sam.
- Deja ya esas pesadas rimas, o te echaré fuera - chilló.
- No me puedes echar - rió Sam - Yo soy tú. ¿No lo recuerdas?
En ese momento, el caballero se hubiera pegado un tiro gustoso con tal de librarse de Sam, más, por fortuna, aún no habían inventado las armas de fuego. Aparentemente, no había manera de librarse de Sam.
El caballero se miró al espejo otra vez. La amabilidad, la compasión, el amor, la inteligencia y la generosidad le devolvieron la mirada. Se dio cuenta de que todo lo que tenía que hacer para tener todas esas cualidades era reclamarlas, pues siempre habían estado ahí.

Ante este pensamiento, la hermosa luz brilló una vez más, con más fuerza que antes. Iluminó toda la habitación revelando, para sorpresa del caballero, que el castillo tenía tan sólo una gigantesca habitación.
- Es la construcción estándar para un Castillo del Conocimiento - dijo Sam.
- El verdadero Conocimiento no se divide en compartimientos porque todo procede de una única verdad.
El caballero asintió. Estaba listo para partir justo cuando Ardilla se acercó corriendo.
- Este castillo tiene un patio con un gran manzano en el centro.
- Oh, llévame a él - pidió el caballero ansioso, pues empezaba a tener hambre.
El caballero y Rebeca siguieron a Ardilla hasta el patio. Las robustas ramas del árbol se torcían por el peso de las manzanas más brillantes y rojas que el caballero hubiera visto jamás.
- ¿Te gustan las manzanas? - preguntó Sam.
El caballero se encontró riendo. Luego notó una inscripción grabada en una losa junto al árbol:
Por esta fruta impongo condición, pero ahora aprenderéis acerca de la ambición.
El caballero reflexionó sobre esto pero, con franqueza, no tenía ni idea de lo que significaba. Finalmente, decidió olvidarlo.
- Si lo haces, no saldremos de aquí - dijo Sam.
El caballero gruñó.
- Estas inscripciones son cada vez más difíciles de entender.
- Nadie dijo que el Castillo del Conocimiento fuera fácil - dijo Sam con firmeza.
El caballero suspiró, cogió una manzana y se sentó bajo el árbol con Rebeca y Ardilla.
- ¿Vosotras lo entendéis? - les preguntó.
Ardilla negó con la cabeza.
El caballero miró a Rebeca, que también negó con la cabeza.
- Pero lo que sí se - dijo pensativa - es que no tengo ninguna ambición.
- Ni yo - intervino Ardilla - y apuesto a que este árbol tampoco tiene ninguna.
- Tiene razón - dijo Rebeca - Este árbol es como nosotras. No tiene ambiciones. Quizá vos no necesitéis ninguna.
- Esto está bien para los animales y los árboles - dijo el caballero - Pero ¿que sería una persona si no tiene ambición?
- Feliz - dijo Sam
- No, no lo creo.
- Todos estáis en lo cierto - dijo una voz familiar.
El caballero se volvió y vio a Merlín de pie, detrás de él y los animales. El mago vestía su larga túnica blanca y llevaba un laúd.
- Estaba a punto de llamaros, Merlín - dijo el caballero.
- Lo sé - replicó el mago - Todo el mundo necesita ayuda para entender a un árbol. Los árboles son felices simplemente siendo árboles, al igual que Rebeca y Ardilla son felices siendo simplemente lo que son.
- Pero los humanos somos distintos - protestó el caballero - tenemos mentes.
- Nosotros también tenemos mentes - declaró Ardilla, un tanto ofendida.
- Lo siento. Es sólo que los seres humanos tenemos mentes más complicadas que hacen que deseemos ser mejores - explicó el caballero.
- ¿Mejores que qué? - preguntó Merlín, tañendo ociosamente unas notas en su laúd.
- Mejores de lo que somos - respondió el caballero.
- Nacéis hermosos, inocentes y perfectos. ¿Qué podría ser mejor que eso? - demandó Merlín.
- No, quiero decir que queremos ser mejores de lo que pensamos que somos, y mejores que los demás... ya sabéis, como yo, que siempre he querido ser el mejor caballero del reino.
- Ah, si - admitió Merlín - la ambición de vuestra complicada mente os llevó a intentar demostrar que erais mejor que otros caballeros.
- ¿Y qué hay de malo en ello? - preguntó el caballero a la defensiva.
- ¿Cómo podríais ser mejor que otros caballeros si todos nacisteis tan inocentes y perfectos como erais?
- Al menos era feliz intentándolo - replicó el caballero.
- ¿Lo erais? ¿O es que estabais tan ocupado intentando serlo que no podíais disfrutar del simple hecho de ser?
- Me estáis confundiendo - musitó el caballero - Sé que las personas necesitan tener ambición. Desean ser listas y tener bonitos castillos y poder cambiar el caballo del año pasado por uno nuevo. Quieren progresar.
- Ahora estáis hablando del deseo del hombre de enriquecerse; pero si una persona es generosa, amorosa, compasiva, inteligente y altruista, ¿cómo podría ser más rica?.
- Esas riquezas no sirven para comprar castillos y caballos - dijo el caballero.
- Es verdad - Merlín esbozó una sonrisa - hay más de un tipo de riquezas, así como hay más de un tipo de ambición.
- A mi me parece que la ambición es la ambición. O deseas progresar o no lo deseas.
- Es más complicado todo eso - respondió el mago - La ambición que proviene de la mente te puede servir para conseguir bonitos castillos y buenos caballos. Sin embargo, sólo la ambición que proviene del corazón puede darte, además, la felicidad.
- ¿Qué es la ambición del corazón? - le cuestionó el caballero.
- La ambición del corazón es pura. No compite con nadie y no hace daño a nadie. De hecho, le sirve a uno de tal manera que sirve a otros al mismo tiempo.
- ¿Cómo? - preguntó el caballero, esforzándose por comprender.
- Es aquí donde podemos aprender del manzano. Se ha convertido en un árbol hermoso y maduro, que da generosamente sus frutos a todos. Cuantas más manzanas coge más gente - dijo Merlín - más crece el árbol y más hermoso deviene. Este árbol hace exactamente lo que un manzano debe hacer: desarrollar su potencial para beneficio de todos. Lo mismo sucede con las personas que tienen ambiciones del corazón.
- Pero - objetó el caballero - si me pasara el día regalando manzanas, no podría tener un elegante castillo y no podría cambiar el caballo del año pasado por uno nuevo.
- Vos, como la mayoría de la gente, queréis poseer muchas cosas bonitas, pero es necesario separar la necesidad de la codicia.
- Decilde eso a una esposa que quiere un castillo en un mejor barrio - replicó mordaz el caballero.
Una expresión divertida se dibujó en el rostro de Merlín.
- Podríais vender algunas de vuestras manzanas para pagar el castillo y el caballo. Después podríais dar las manzanas que no necesitarais para que los demás se alimentasen.
- Este mundo es más fácil para los árboles que para las personas - dijo el caballero filosóficamente.
- Es una cuestión de percepción - dijo Merlín - Recibís la misma energía vital que el árbol. Utilizáis la misma agua, el mismo aire y la misma nutrición de la tierra. Os aseguro que si aprendéis del árbol podréis dar frutos y no tardaréis en tener todos los caballos y castillos que deseáis.
- ¿Queréis decir que podría conseguir todo lo que necesito simplemente quedándome quieto en mi propio jardín? - preguntó el caballero.
Merlín rió.
- A los seres humanos se les dio dos pies para que no tuvieran que permanecer en un mismo lugar, pero si se quedaran quietos más a menudo para poder aceptar y apreciar, en lugar de ir de aquí para allá intentando apoderarse de todo lo que pueden, entenderían verdaderamente lo que es la ambición del corazón.

El caballero permaneció en silencio, reflexionando sobre las palabras de Merlín. Estudió el manzano que florecía ante sus ojos. Observó a Ardilla, a Rebeca y a Merlín. Ni el árbol ni los animales tenían ambición, y la ambición de Merlín provenía sin duda de su corazón. Todos permanecían sanos y felices; eran hermosos especímenes de la vida.
Después pensó en sí mismo: escuálido y con una barba que empezaba a tener mal aspecto. Estaba malnutrido, nervioso, y exhausto por tener que arrastrar su pesada armadura. Había adquirido todo esto por su ambición mental, y ahora comprendía que todo eso debía cambiar. La idea le inspiraba temor, pero luego pensó que ya lo había perdido todo, así que ¿qué más podía perder?.
- A partir de este momento, mis ambiciones vendrán del corazón - prometió el caballero.
Mientras pronunciaba estas palabras, el castillo y Merlín desaparecieron, y el caballero se encontró otra vez en el Sendero de la Verdad, con Rebeca y Ardilla. Junto al sendero se extendía un cabrilleante arroyo.
Sediento, se arrodilló para beber de su agua y notó con sorpresa que la armadura que cubría sus brazos y piernas se había oxidado y caído. Su barba había crecido. Era evidente que el Castillo del Conocimiento, al igual que el Castillo del Silencio, había jugado con el tiempo.
El caballero reflexionó sobre este extraño fenómeno y no tardó en darse cuenta de que Merlín estaba en lo cierto. Decidió que era verdad, que el tiempo transcurría con rapidez cuando uno se escuchaba a sí mismo.
Recordó cuántas veces el tiempo se había hecho eterno mientras él esperaba que otras personas lo llenaran. Ahora que todo lo que quedaba de su armadura era el peto, el caballero se sintió más ligero y más joven de lo que se había sentido en años. También descubrió que no se había sentido tan bien consigo mismo desde hacía mucho tiempo. Con el paso firme de un muchacho, partió hacia el Castillo de la Voluntad y la Osadía con Rebeca volando sobre su cabeza y Ardilla corriendo a sus pies.

domingo, 20 de junio de 2010

¡¡¡VISTO PARA SENTENCIA!!!

Eso fue lo que dijo el juez el día 16 al finalizar mi juicio, tengo que deciros que salio todo bastante bien, no soy muy entendida en todos estos temas, pero al salir de la sala y ver la cara de mi abogado y la del perito les pregunte que si me había perdido algo jajaja, tenían una sonrisa de oreja a oreja, que el caso estaba ganado, les dije que no lanzaran las campanas al vuelo, que hasta que yo no tuviera la sentencia en firme en mis manos no me creo nada.

Bueno os cuento a grandes rasgos como se desarrollo, teníamos unos cuantos informes médicos que añadir después de haberse fijado la fecha para el juicio, mi abogado tenia miedo de que la parte contraria no los admitiese como prueba, parece ser que es algo habitual que los rechazen, pero este si lo hizo y nos dio la primera sorpresa ya teníamos un punto a nuestro favor, mi abogado expuso el caso al juez y la verdad que se tomo bastante interés en leer los informes y todo lo relacionado con el caso, luego entro el perito, explico como a grandes rasgos las dolencias y las diferencias que había entre el año 2007 que es cuando me concedieron la incapacidad absoluta con mi estado actual, claro esta que el mismo juez dijo que en vez de haber ido a mejor, mi estado era más lamentable.

Cuando llegaron a las conclusiones el abogado de la seguridad social dijo que no tenia nada más que decir que los informes eran claros a mi favor y que el juez decidiera el veredicto. Así que en eso estamos ahora esperando que esa decisión sea favorable. Hemos peleado la incapacidad absoluta permanente, pero también se han dejado las puertas abiertas a una total, de una forma u otra estaré satisfecha.

Quiero daros las gracias a todos los que me habéis dejado un mensaje de apoyo y a los que no lo han dejado también, es una maravilla saber que estáis ahí para lo bueno y para lo malo. Espero poder daros noticias de la sentencia pronto y celebrarlo con todos vosotros.

miércoles, 9 de junio de 2010

¡¡SIEMPRE PAGAMOS LOS MISMOS!!

Hace tiempo que no os cuento como me van las cosas, la verdad es que estoy pasando una fase de estas de no querer molestar a nadie con mis paranoias y mis problemas, pero hoy si quiero hacerlo porque estoy indignada, enfadada, harta de que siempre tengamos que pagar la ineptitud de ciertos personajes que trabajan en la seguridad social u organismos oficiales, no me refiero afortunadamente a todos, pero siempre tiene que haber un garbanzo negro y me ha tocado a mi.

Sabéis que tengo el juicio contra la seguridad social por haberme quitado mi pensión de incapacidad absoluta permanente, se celebra el próximo miércoles 16, ayer estuve con mi abogado para ir concretando temas, me dejo chafada, el viernes fue al juzgado a ver el expediente para consultar las diligencias o como se llame que van incluyendo la parte contraria, en una de las anotaciones que había realizado la doctora que me atendió da por hecho que me conceden un año más, o sea desde Mayo del año pasado a Mayo de este, pero la señorita secretaria o quien haya pasado mi expediente al ordenador todo ese párrafo se lo ha saltado, no es justo que yo tenga que estar en tratamiento psiquiatrico atiborrandome de pastillas para controlar mi ansiedad y depresión, producida en gran parte por este problema que me han ocasionado, no contentos con esto también han extraviado o no la encuentran la reclamación que les presente, que fue desestimada alegando que no presentaba informes, y que tan amablemente fue hecha por mi amiga Pantera, que me tendió su mano cuando más la necesitaba y a la cual desde aquí la vuelvo a dar las gracias.

Menos mal que tengo la fea costumbre de hacer doble juego de fotocopias de todos los documentos y si no aparece lo adjuntaremos. Ahora espero que todo salga bien, pero mi enfado no se quitara tan deprisa, me están aconsejando presentarles otra demanda por esta gran negligencia, pero ya veré, jajaja me parezco a los de la tele con las demandas. Mañana me tiene que ver un medico forense (que tengo que pagar yo), para hacer una buena valoración de mi estado de salud y mi falta de movilidad, me cuesta alrededor de mil trescientos euros, es una barbaridad, pero debo de hacerlo, lo bueno de este medico es que esta especializado en cirugía plástica y reparadora, así podrá testificar en el juicio el gran problema que me han ocasionado en mi cuerpo con las operaciones realizadas y que me han destrozado otras partes que estaban sanas, como por ejemplo el riñón derecho, la espalda y los nervios ciáticos.

Bueno espero daros buenas noticias más adelante y si no mi idea será añadir en el paro mi discapacidad del 45% para ver si alguna empresa me ofrece un trabajo acorde con mi movilidad, también pienso preguntar en la obra social de La Caixa, y en unos cuantos sitios más, que sea lo que Dios quiera, ya he salido de muchas y esta se quedara en otra más. Gracias por escucharme, besos.

sábado, 5 de junio de 2010

EL ÁRBOL QUE NO SABIA QUIEN ERA


En algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín con manzanos, naranjos, perales y bellisimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenía un problema:
¡No sabía quién era!

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano:
- "Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosísimas manzanas, ¡ve que fácil es!"
- "No lo escuches", exigía el rosal. "Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son!"

Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
- "No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo te daré la solución... No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tú mismo, conócete... y para lograrlo, escucha tu voz interior." Y dicho ésto, el búho desapareció.

"¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?..." Se preguntaba el árbol desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:
- "Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni floreceras cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: ¡Cúmplela!".

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a si mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas?... ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olvides!

miércoles, 2 de junio de 2010

EL CABALLERO - capitulo 4

EL CASTILLO DEL SILENCIO

Abandonado a su suerte, el caballero asomó la cabeza con precaución por la puerta del castillo. Las rodillas te temblaban ligeramente, por lo que producía un ruido metálico a causa de su armadura. Como no quería parecer una gallina frente a una paloma, en caso de que Rebeca pudiera verle, reunió fuerzas y entró valientemente, cerrando la puerta a sus espaldas. Por un momento deseó no haber dejado atrás su espada, pero Merlín le había prometido que no tendría que matar dragones, y el caballero confiaba en el mago.

Entró en la enorme antesala del castillo y miró a su alrededor. Sólo vio el fuego que ardía en una enorme chimenea de piedra en uno de los muros y tres alfombras en el suelo. Se sentó en la alfombra más cercana al fuego. El caballero pronto se dio cuenta de dos cosas: primero, parecía no haber ninguna puerta que lo condujera fuera de la habitación, hacia otras áreas del castillo. Segundo, había un extraordinario y aterrador silencio. Se sobresaltó al notar que el fuego ni siquiera chasqueaba. El caballero pensaba que su castillo era silencioso, especialmente en las épocas en que Julieta no le hablaba durante días, pero aquello no era nada comparado con esto. El Castillo del Silencio hacia honor a su nombre, penso. Jamás en su vida se había sentido tan solo.

De repente, el caballero se sobresaltó por el sonido de una voz familiar a sus espaldas.

- Hola caballero.

El caballero se giró y se sorprendió al ver al rey aproximarse desde una esquina lejana de la habitación.

-¡Rey! - dijo con la voz entrecortada - Ni siquiera os había visto. ¿Qué estáis haciendo aquí?

- Lo mismo que vos, caballero: buscando la puerta.

El caballero miró a su alrededor otra vez.

- No veo ninguna puerta.

- Uno no puede ver realmente hasta que comprende - dijo el Rey - Cuando comprendáis lo que hay en esta habitación, podréis ver la puerta que conduce a la siguiente.

- Definitivamente, eso espero, rey - dijo el caballero - Me sorprende veros aquí. Había oído que estabais en una cruzada.

- Eso es lo que dicen siempre que viajo por el Sendero de la Verdad - explicó el rey - Mis súbditos lo entienden mejor así.

El caballero parecía perplejo.

- Todo el mundo entiende las cruzadas - dijo el rey - pero muy pocos comprenden la Verdad.

- Sí - asintió el caballero - Yo mismo no estaría en este Sendero si no estuviera atrapado en esta armadura.

- La mayoría de la gente está atrapada en su armadura - declaró el rey.

- ¿Qué queréis decir? - preguntó el caballero.

- Ponemos barreras para protegernos de quienes creemos que somos. Luego un día quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir.

- Nunca pensé que vos estuvierais atrapado, rey. Sois tan sabio... dijo el caballero.

El rey soltó una carcajada.

- Soy lo suficientemente sabio como para saber cuándo estoy atrapado, y también para regresar aquí para aprender más de mí mismo.

El caballero estaba entusiasmado, pensando que quizás el rey podría mostrarle el camino.

- Decidme - dijo el caballero, su rostro iluminado - ¿podríamos atravesar el castillo juntos? Así no sería tan solitario.

El rey negó con la cabeza.

- Una vez lo intenté. Es verdad que mis compañeros y yo no nos sentíamos solos porque hablábamos constantemente, pero cuando uno habla es imposible ver la puerta de salida de esta habitación.

- Quizá podríamos limitarnos a caminar juntos, sin hablar - sugirió el caballero. No le apetecía mucho tener que caminar solo por el Castillo del Silencio.

El rey volvió a negar con la cabeza, esta vez con más fuerza.

- No, también lo intenté. Hizo que el vacío fuera menos doloroso, pero tampoco pude ver la puerta de salida.

El caballero protestó.

- Pero si no estabais hablando...

- Permanecer en silencio es algo más que no hablar - dijo el rey - Descubrí que, cuando estaba con alguien, mostraba sólo mi mejor imagen. No dejaba caer mis barreras, de manera que ni yo ni la otra persona podíamos ver lo que yo intentaba esconder.

- No lo capto - dijo el caballero.

- Lo comprenderéis - replicó el rey - cuando hayáis permanecido aquí el tiempo suficiente. Uno debe estar solo para poder dejar caer su armadura.

El caballero estaba desesperado.

- ¡No quiero quedarme aquí solo! - exclamó, golpeando el suelo con el pie, y dejándolo caer involuntariamente sobre el pie del rey.

El rey gritó de dolor y comenzó a dar saltos.

¡El caballero estaba horrorizado! Primero al herrero; ahora al rey.

- Perdonad, señor - dijo, disculpándose.

El rey se acarició el pie con suavidad.

- Oh, bueno. Esa armadura os hace más daño a vos que a mí - luego, miró al caballero con expresión sabia -. Comprendo que no queráis quedaros solo en el castillo. Yo tampoco deseaba las primeras veces que estuve aquí, pero ahora me doy cuenta de que lo que uno ha de hacer aquí, lo ha de hacer solo - Dicho esto, se alejó cojeando al tiempo que decía -: Ahora debo irme.

Perplejo, el caballero preguntó:

- ¿A donde vais? La puerta está por aquí.

- Esa puerta es sólo de entrada. La puerta que lleva a la siguiente habitación está en la pared más lejana. La vi, por fin, cuando vos entrabais - dijo el rey.

-¿Qué queréis decir con que por fin la visteis? ¿No recordabais dónde estaba, de las otras veces que estuvisteis aquí? - preguntó el caballero, sin comprender por qué el rey continuaba viniendo.

- Uno nunca acaba de viajar por el Sendero de la Verdad. Cada vez que vengo, a medida que voy comprendiendo cada vez más, encuentro nuevas puertas - el rey se despidió con la mano - Trataos bien, buen amigo.

- ¡Aguardad, por favor ! - le suplicó el caballero.

El rey se volvió y le miró con compasión.

-¿Sí?

El caballero, que no podía hacer que tambalease la resolución del rey, pidió:

- ¿Hay algún consejo que me podáis dar antes de iros?.

El rey lo pensó por un momento, luego respondió:

- Esto es un nuevo tipo de cruzada para vos, querido caballero: una que requiere más coraje que todas las otras batallas que habéis conocido antes. Si lográis reunir las fuerzas necesarias y quedaros para hacer lo que tenéis que hacer aquí será vuestra mayor victoria.

Dicho esto, el rey se giró y, estirando el brazo como para abrir una puerta, desapareció en la pared, dejando al caballero mirando con incredulidad. El caballero corrió al sitio donde había estado el rey, esperando que, de cerca, también podría ver la puerta. Al encontrar tan sólo lo que parecía ser una pared sólida, comenzó a caminar por toda la habitación. Lo único que el caballero podía oír era el sonido de su armadura resonando por todo el castillo. Después de un rato, se sentía más deprimido que nunca. Para animarse, cantó un par de canciones de batalla: Estaré contigo para llevarte a una Cruzada, cariño y Dondequiera que deje mi yelmo, es mi casa. Las cantó una y otra vez. A medida que su voz se fue cansando, la quietud comenzó a ahogar su canto, envolviéndolo en el silencio más absoluto. Sólo entonces pudo el caballero admitir francamente algo que ya sabía: tenía miedo a estar solo. En ese momento, vio una puerta en la pared más lejana de la habitación. Fue hasta ella, la abrió lentamente y entró en otra habitación. Esta otra sala se parecía mucho a la anterior, sólo que era más pequeña. También ésta estaba vacía de todo sonido.

Para pasar el tiempo, el caballero, comenzó a hablar consigo mismo. Decía cualquier cosa que le venía a la mente. Habló de cómo era de pequeño y de qué manera era diferente de los otros niños que conocía. Mientras cazaban codornices y jugaban a “Ponle la cola al burro”, él se quedaba en casa y leía. Como en aquel entonces los libros eran manuscritos de los monjes, había pocos y, muy pronto, los hubo leído todos. Fue entonces cuando comenzó a hablar con todo aquel que pasaba delante de él. Cuando no había con quién hablar, hablaba consigo mismo, igual que ahora. Se encontró diciendo que había hablado tanto durante toda su vida para evitar sentirse solo. El caballero pensó profundamente sobre esto hasta que el sonido de su propia voz rompió el aterrador silencio.

- Supongo que siempre he tenido miedo de estar solo.

Mientras pronunciaba estas palabras, otra puerta se hizo visible. El caballero la abrió y entró en la siguiente habitación. Era más pequeña aún que la anterior. Se sentó en el suelo y continuó pensando. Al poco rato, le vino el pensamiento de que toda su vida había perdido el tiempo hablando de lo que había hecho y de lo que iba a hacer. Nunca había disfrutado de lo que pasaba en el momento. Y entonces apareció otra puerta. Llevaba a una habitación aún más pequeña que las anteriores. Animado por su progreso, el caballero hizo algo que nunca antes había hecho. Se quedó quieto y escuchó el silencio. Se di cuenta de que, durante la mayor parte de su vida, no había escuchado realmente a nadie ni a nada. El sonido del viento, de la lluvia, el sonido del agua que corre por los arroyos, habían estado siempre ahí, pero en realidad nunca los había oído. Tampoco había oído a Julieta, cuando ella intentaba decirlo cómo se sentía; especialmente cuando estaba triste. Le hacía recordar que él también estaba triste. De hecho, una de las razones por las que había decidido dejarse la armadura puesta todo el tiempo era porque así ahogaba la triste voz de Julieta. Todo lo que tenía que hacer era bajar la visera y ya no la oía.

Julieta debía de haberse sentido muy sola hablando con un hombre envuelto en acero; tan sola como el se había sentido en esta lúgubre habitación. Su propio dolor y su soledad afloraron. Comenzó a sentir el dolor y la soledad de Julieta también. Durante años, la había obligado a vivir en un castillo de silencio. Se puso a llorar. El caballero lloró tanto que las lágrimas se derramaron por los agujeros de la visera y empaparon la alfombra que había debajo de él. Las lágrimas fluyeron hacia la chimenea y apagaron el fuego. En realidad, toda la habitación había empezado a inundarse, y el caballero se hubiera ahogado si no fuera porque en ese preciso instante apareció otra puerta. Aunque estaba exhausto por el diluvio, se arrastró hasta la puerta, la abrió y entró en una habitación que no era mucho más grande que el establo de su caballo.

- Me pregunto por qué las habitaciones son cada vez más pequeñas - dijo en voz alta.

Una voz replicó:

- Porque os estáis acercando a vos mismo.

Sobresaltado, el caballero miró a su alrededor. Estaba solo, o eso había creído. ¿Quién había hablado?

- Tú has hablado - dijo la voz como respuesta a su pensamiento.

La voz parecía venir de dentro de sí mismo. ¿Eso era posible?

- Sí, es posible - respondió la voz - Soy tu verdadero yo.

- Pero si yo soy mi yo verdadero. Protestó el caballero.

- Mírate - pronunció la voz con ligera aversión. Ahí sentado medio muerto, dentro de ese montón de lata, con la visera oxidada y la barba hecha una sopa. Si tú eres tu verdadero yo, ¡los dos estamos con problemas!

- Ahora óyeme tú a mí - dijo el caballero - He vivido todos estos años sin oír una palabra sobre ti. Ahora que oigo, lo primero que me dices es que tú eres mi verdadero yo. ¿Por qué no me habías hablado antes?

- He estado aquí durante años - replicó la voz - pero ésta es la primera vez que estás lo suficientemente silencioso como para oírme.

El caballero dudó.

- Si tú eres mi verdadero yo, entonces, por favor, dime ¿quién soy yo?

La voz replicó amablemente.

- No puedes pretender aprender todo de golpe. ¿Por qué no te vas a dormir?

- Esta bien - dijo el caballero - pero antes, quiero saber cómo debo llamarte.

-¿Llamarme? - preguntó la voz, perpleja - Pero si yo soy tú.

- No puedo llamarte yo. Me confunde.

- Está bien. Llámame Sam.

- ¿Por qué Sam?

-¿Y por qué no? - fue la respuesta.

- Tienes que conocer a Merlín - dijo el caballero, empezando a cabecear de cansancio. Luego se le cerraron los ojos mientras se sumergía en un profundo y dulce sueño.

Cuando despertó, no sabía dónde estaba. Tan sólo era consciente de sí mismo. El resto del mundo parecía haberse desvanecido. A medida que se fue despertando, el caballero se fue dando cuenta de que Ardilla y Rebeca estaban sentadas sobre su pecho.

-¿Cómo habéis entrado aquí? - preguntó.

Ardilla rió.

- No estamos ahí.

- Vos estáis aquí - arrulló Rebeca.

El caballero abrió más los ojos y se sentó. Miró a su alrededor sorprendido. Sin lugar a dudas, se encontraba sentado sobre el Sendero de la Verdad, al otro lado del Castillo del Silencio.

-¿Cómo salí de allí? - preguntó.

Rebeca le respondió:

- De la única manera posible, pensando.

- Lo último que recuerdo - dijo el caballero - es que estaba sentado hablando con... - Aquí se detuvo. Quería contarles a Rebeca y Ardilla acerca de Sam, pero no era fácil de explicar. Además, podía habérselo imaginado todo. Tenía mucho que pensar. El caballero se rascó la cabeza, pero tardó un momento en darse cuenta de que en realidad estaba rascando su propia piel. Se llevó las dos manos envueltas en acero a la cabeza. ¡Su yelmo había desaparecido! Se tocó la cara y la larga barba -¡Ardilla! ¡Rebeca! - gritó.

- Ya lo sabemos - dijeron en un alegre unísono - Habéis debido llorar otra vez en el Castillo del Silencio.

- Lo hice - replicó el caballero - Pero, ¡cómo puede haberse oxidado todo un yelmo en una noche?

Los animales rieron con estrépito. Rebeca yacía sin aliento, dando aletazos contra el suelo. Al caballero le pareció que estaba fuera de sus pajarillos. Exigió que le hicieran saber qué era tan gracioso. Ardilla fue la primera en recuperar el aliento.

- No estuvisteis sólo una noche en el castillo.

- Entonces , ¿durante cuánto tiempo?

- ¿Y si os dijera que mientras estabais ahí dentro pude haber recogido fácilmente más de cinco mil nueces?

-¡Diría que estáis loca! - exclamó el caballero.

- Pues permanecisteis en el castillo durante mucho, muchísimo tiempo - afirmó Rebeca.

El caballero dejó caer la mandíbula incrédulo. Miró hacia el cielo y, con una resonante voz, dijo:

- Merlín, debo hablar con vos.

Como había prometido, el mago apareció inmediatamente. Iba desnudo, a excepción de su larga barba y estaba completamente mojado. Parecía que el caballero le había cogido mientras tomaba un baño.

- Lamento la intrusión - dijo el caballero - pero era una urgencia. YO...

- No hay problema - dijo Merlín, interrumpiéndolo - Los magos somos molestados a menudo.- Se sacudió el agua de la barba - Respondiendo a vuestra pregunta, he de deciros que es verdad. Permanecisteis en el Castillo del Silencio por un largo tiempo.

Merlín no dejaba de sorprender al caballero.

- ¿Cómo sabíais lo que quería preguntaros?

- Como me conozco, puedo conoceros. Somos todos parte el uno del otro.

El caballero pensó un momento.

- Estoy empezando a entender. ¿He podido comprender el dolor de Julieta porque soy parte de ella?

- Sí - respondió Merlín - Por eso pudisteis llorar por ella y por vos mismo. Fue la primera vez que derramasteis lágrimas por otra persona.

El caballero le dijo a Merlín que se sentía orgulloso. El mago sonrió indulgente.

- Uno no debe sentirse orgulloso por ser humano. Tiene tan poco sentido como que Rebeca se sintiera orgullosa por poder volar. Rebeca nació con alas. Vos nacisteis con un corazón, y ahora lo estáis utilizando, como es natural.

- Realmente sabéis cómo desanimar a un amigo, Merlín.

- No era mi intención ser duro con vos. Lo estáis haciendo bien, de no ser así, no hubierais conocido a Sam.

El caballero se sintió aliviado.

- Entonces, ¿lo oí realmente? ¿No fue sólo mi imaginación?

Merlín soltó una risita ahogada.

- No, Sam es real. De hecho, es un yo más real que el que habéis estado llamando yo durante estos años. No os estáis volviendo loco. Simplemente, estáis empezando a oír a vuestro yo verdadero. Por esta razón el tiempo transcurrió sin que os dierais cuenta.

- No lo comprendo - dijo el caballero.

- Comprenderéis cuando hayáis pasado por el Castillo del Conocimiento.

Antes de que el caballero pudiera hacer más preguntas, Merlín desapareció.


Gracias querida Gata, sigo aquí, pero sin ganas de nada.

MI SALONCITO DE REGALOS Y PREMIOS