lunes, 5 de julio de 2010

EL CABALLERO - capitulo 7

LA CIMA DE LA VERDAD

Centímetro a centímetro, palmo a palmo, el caballero escaló, con los dedos ensangrentados por tener que aferrarse a las afiladas rocas. Cuando ya casi había llegado a la cima, se encontró con un canto rodado que bloqueaba su camino. Como siempre, había una inscripción sobre él: aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido.

El caballero se sentía demasiado exhausto para superar el último obstáculo. Parecía imposible descifrar la inscripción y estar colgado de la pared de la montaña al mismo tiempo, pero sabía que debía intentarlo. Ardilla y Rebeca se sintieron tentadas de ayudarle, pero se contuvieron, pues sabían que a veces la ayuda puede debilitar a un ser humano. El caballero inspiró profundamente, lo que le aclaró un poco la mente. Leyó la última parte de la inscripción en voz alta: “Pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido”.

El caballero reflexionó sobre algunas de las cosas “conocidas” a las que se había aferrado durante toda su vida. Estaba su identidad - quién creía que era y que no era - Estaban sus creencias - aquello que él pensaba que era verdad y lo que consideraba falso - Y estaban sus juicios - las cosas que tenía por buenas y aquellas que consideraba malas. El caballero observó la roca y un pensamiento terrible cruzó por su mente: también conocía la roca a la cual se aferraba para seguir con vida. ¿Quería decir la inscripción que debía soltarse y dejarse caer al abismo de lo desconocido?

- Lo has cogido caballero, - dijo Sam - Tienes que soltarte.
- ¿Qué intentas hacer, matarnos a los dos? Gritó el caballero.
- De hecho, ya estamos muriendo ahora mismo - dijo Sam - Mírate. Estás tan delgado que podrías deslizarte por debajo de una puerta, y estas lleno de estrés y miedo.
- No estoy tan asustado como antes - dijo el caballero.
- En ese caso, déjate ir y confía -. Dijo Sam
- ¿Qué confíe en quién? - replicó el caballero enfadado. Estaba harto de la filosofía de Sam.
- No es un quién - respondió Sam - ¡ No es un quién sino un qué!
- ¿Un qué? - preguntó el caballero.
- Sí - dijo Sam - La vida, la fuerza, el universo, Dios, como quieras llamarlo.
El caballero miró por encima de su hombro y vio el abismo aparentemente infinito que había debajo de él.
- Déjate ir - le susurró Sam con urgencia.

El caballero no parecía tener alternativa. Perdía fuerza en cada segundo que pasaba y la sangre brotaba de sus dedos allí donde se aferraban a la roca. Pensando que moriría, se dejó ir y se precipitó al abismo, a la profundidad infinita de sus recuerdos.
Recordó todas las cosas de su vida de las que había culpado a su madre, a su padre, a sus profesores, a su mujer, a su hijo, a sus amigos y a todos los demás. A medida que caía en el vacío, fue desprendiéndose de todos los juicios que había hecho contra ellos.
Fue cayendo cada vez más rápidamente, vertiginosamente, mientras su mente descendía hacia su corazón. Luego, por primera vez en su vida, contempló su vida con claridad, sin juzgar y sin excusarse. En ese instante, aceptó toda la responsabilidad por su vida, por la influencia que la gente tenía sobre ella, y por los acontecimientos que le habían dado forma.

A partir de ese momento, fuera de si mismo, nunca más culparía a nada ni a nadie de todos los errores y desgracias. El reconocimiento de que él era la causa, no el efecto, le dio una nueva sensación de poder. Ya no tenía miedo. Le sobrevino una desconocida sensación de calma y algo muy extraño le sucedió: ¡empezó a caer hacia arriba! ¡Sí, parecía imposible, pero caía hacia arriba, surgiendo del abismo! Al mismo tiempo, se seguía sintiendo conectado con lo más profundo de él, con el centro de la Tierra. Continuó cayendo hacia arriba, sabiendo que estaba unido al cielo y la Tierra.

Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado. Ahora el universo era suyo, para ser experimentado y disfrutado. El caballero permaneció en la cima, respirando profundamente y le sobrevino una sobrecogedora sensación de bienestar. Se sintió mareado por el encantamiento de ver, oír y sentir el universo que le rodeaba. Antes, el temor a lo desconocido había entumecido sus sentidos, pero ahora podía experimentar todo con una claridad sorprendente. La calidez del sol del atardecer, la melodía de la suave brisa de la montaña y la belleza de las formas y los colores de la naturaleza que pintaban el paisaje, causaron un placer indescriptible al caballero. Su corazón rebosaba de amor: por sí mismo, por Julieta y Cristóbal, por Merlín, por Ardilla y por Rebeca, por la vida y por todo el maravilloso mundo.

Rebeca y Ardilla observaron al caballero ponerse de rodillas, con lágrimas de gratitud surgiendo de sus ojos.
“Casi muero por todas las lágrimas que no derramé”, pensó. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas, por su barba y por su peto. Como provenían de su corazón, estaban extraordinariamente calientes, de manera que no tardaron en derretir lo que quedaba de su armadura. El caballero lloraba de alegría. No volvería a ponerse la armadura y cabalgar en todas direcciones nunca más. Nunca más vería la gente el brillante reflejo del acero, pensando que el sol estaba saliendo por el norte o poniéndose por el oeste.
Sonrió a través de sus lágrimas, ajeno a que una nueva y radiante luz irradiaba de él; una luz mucho más brillante y hermosa que la de su pulida armadura, una luz destellante como un arroyo, resplandeciente como la luna, deslumbrante como el sol.

PORQUE AHORA EL CABALLERO ERA EL ARROYO. ERA LA LUNA. ERA EL SOL. PODÍA SER TODAS LAS COSAS A LA VEZ, Y MÁS, PORQUE ERA UNO CON EL UNIVERSO. ERA AMOR.
FIN


P.D. algunos pensareis que menudo alivio que ya a terminado esta pesada con el dichoso caballero, pero esta historia me ha encantado y por eso la pongo en mi BLOG, a quien no le haya gustado le recomendaría que lo leyese despacito para saber apreciarlo como se merece. Y a los que os haya gustado me alegro muchisimo.

8 comentarios:

ion-laos dijo...

Me alegro por el caballero, su angustia ha terminado.
Cuanto siento no haber entendido esta lectura, pero mira, el final si me ha gustado, y no me refiero al FIN, eh?
Lo mismo no he querido leerlo muy asi porque me recordaba algo...pssss...

Un besito

PanteraNegra dijo...

En un momento de mi vida sentí la necesidad de liberarme de mi armadura, lo hice, pero me he ido dando cuenta de que me dejé puestos unos grilletes que son un tanto complicados de quitar.

Jabo dijo...

"no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido"...

A mi me ha encantado.
Gracias por ponerla y por hacerme reflexionar con esa frase...
Abrazo. Jabo ( vengo del blog de Africa)

La Gata Coqueta dijo...

Cuatro estaciones
del año tengo
para ti reservadas
en mi interior...

Tolerancia
sinceridad
equilibrio
y entusiasmo

Y todas ellas
las comparto
contigo
en este día

Al desearte
un fin de semana
pleno
de emociones

Con la satisfacción
de disfrutarlo:
en el campo, playa
río o en la montaña

Reuniéndose
con amigos y familiares.
Unos en periodo vacacional
y otros en pronta espera.

Para todos ellos
un radiante verano...

… y para mi
un hasta mañana
que volveré a dejarte
una sonrisa de azahar

María del Carmen

africa dijo...

ANGELOSA espero que note enfadaras cuando te dije que a ver cuando acababa el caballero ya, no es por no entenderlo ni por nada especial, sencillamente que para mi lo bueno si es breve dos veces bueno y tener que esperar para conocer como seguía, me desesperaba jajajaj, sincéramente se me hicieron largos muchos de los capítulos, te has enfadaooo??, un beso desde las Córdobas achicharraaaaa!

AFRICA04

mirandoelmar55 dijo...

Angelosa,los primeros capitulos los leí,pero he de reconocer que me faltan alguno,cuando los lesa todos te comento algo,pero si me gusta esa clase de lectura ,siempre se saca alguna reflecsión.Me ha gustado verte en mi blog,ya me bañaré por ti en la playa lo haré pensando en las que estais lejos de las playas que nos rodean.Ya ves ,mi hija y yo ,no sabes lo agusto que estamos ahora,gracias por entenderlo.

menchu_

50leonor dijo...

Hace unos dias vi una entrevista que le hiceron a Concha Velazco. Cuando se dio cuenta de que perdia su casa, dijo que lo primero que penso es que que serian de sus libros. Me llamo la atencion que a mi me paso lo mismo, aun sigo pensando lo mismo. Me preocupa todo, mis libros, mis cuadros, mis telas, las fotos, hasta mis agujas. No me lo quito de la cabeza, intento imaginar una vida con solo una maleta y me cuesta hacerme a la idea. No me da miedo lo desconocido, me gusta, me ilusiona las nuevas espectativas pero las cosas, las pequeñas cosas que con el paso del tiempo he ido atesorando y cuidando....Para quitarle importancia pienso en lo que seran de ellas si muriese, que seguramente alguien las tiraria a la basura y eso me entristece mas que la propia muerte. Pensar que has cuidado y mimado algo y que nadie lo valore. Tengo una curiosa condena, no se como voy a salir de ella, besos.

GELI dijo...

Pues si, se ha hecho largo y eterno, pero porque no lo hemos leido de un tirón.

Ya sabes que si me ha gustado, todo libro, relato o lo que sea que tenga un buen final me gusta.

Pantera dice que le quedan algunos grilletes, yo te diria que estoy como al princpio estaba El Caballero, con la armadura, ¿podré algun dia quitarmela? espero que si.

Ha estado muy bien, de verdad, pero todos siempre tenemos prisa por saber el desenlace de las cosas ¿a que si?, a ver si a ti te quitan ya ese peso que tienes encima.

Un beso de chocolate helado.

Geli.

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