martes, 17 de noviembre de 2009

NO, GRACIAS

Y...qué tengo que hacer? ¿Buscarme un valedor poderoso, un buen amo, y al igual que la hiedra, que se enrosca en un ramo buscando en casa ajena protección y refuerzo, trepar con artimañas, en vez de con esfuerzo? No, gracias.

¿Ser esclavo, como tantos lo son, de algún hombre importante? ¿Servirle de bufón con la vil pretensión de que algún verso mio dibuje una sonrisa en su rostro sombrío? No, gracias.

¿O tragarme cada mañana un sapo, llevar el pecho hundido, la ropa hecha un arapo de tanto arrodillarme con aire servicial? ¿Sobrevivir a expensas de mi espina dorsal? No, gracias.

¿Ser como esos que veis a Dios rogando - oh, hipócritas malditos - y con el mazo dando? ¿Y que, con la esperanza de alguna sinecura, atufan con incienso a quien se les procura? No, gracias.

¿Arrastrarme de salón en salón hasta verme perdido en mi propia ambición? ¿O navegar con remos hechos de madrigales y, por viento, el suspiro de doncellas banales? No, gracias.

¿Publicar poniendo yo el dinero de mi propio bolsillo? Muchas gracias, no quiero. ¿Hacerme nombrar papa en esas chirigotas que en los cafés celebran, reunidos, los idiotas? No, gracias.

¿Desvivirme para forjarme un nombre que tenga el endiosado lo que no tiene de hombre? No, gracias.

¿Afiliarme a un club de marionetas? ¿Querer a toda costa salir en las gacetas? ¿Y decirme a mi mismo: "No hay nada que me importe con tal de que mi ingenio se cotice en la Corte"? No, gracias.

¿Ser miedoso? ¿Calculador? ¿Cobarde? ¿Tener con mil visitas ocupada la tarde? ¿Utilizar mi pluma para escribir falacias?
No, gracias, compañero. La respuesta es: "No, gracias".

Cantar, soñar en cambio. Estar solo, ser libre. Que mis ojos destellen y mi garganta vibre. Ponerme, si me place, el sombrero al revés, batirme por capricho o hacer un entremés. Trabajar si afán de gloria o de fortuna. Imaginar que marcho a conquistar la luna. No escribir nunca nada que no rime conmigo. Y decirme, modesto: "¡Ah, mi pequeño amigo, que te basten las flores, las frutas y las hojas, siempre que en tu jardín sea donde las recojas!. Y si por suerte un día logras la gloria así, no habrás de darle al Cesar lo que el no te dio a ti. Que a tu merito debas tu ventura, no a medra y, en resumen, que haciendo lo que no hace la hiedra, aun cuando te faltare la robustez del roble, lo que pierdas de grande, no te falte de noble".

Hacer lo que cada uno siente, sin estar pendiente del que dirán, es la clave para la realización personal plena.

El monologo de la obra CYRANO DE BERGERAC transmite esta importante filosofía vital.

viernes, 13 de noviembre de 2009

NO ME RENDIRE

Volví de mi viaje hace ya unas semanas, no encontré la paz que iba buscando, no estoy atravesando mi mejor momento, me fui un poco pachucha ya de aquí y allí mi dolencia se agravo un poco más, mi familia estuvo pendiente en todo momento de mi pero yo solo quería venirme a mi casa, sigo mal y por eso me han mandado hacerme una prueba de lo más desagradable, una colonoscopia.

He tenido mi revisión en estos días y aunque mi doctora dice que todo esta bien y que no me preocupe uno de mis marcadores tumorales esta un pelin alto, ella no le da importancia, yo intentare no dársela tampoco. Pero bueno no todo son pachucheces, tengo que contaros que me han concedido el subsidio de desempleo hasta el mes de agosto, por lo menos me dará un margen hasta que se celebre el juicio contra la seguridad social para que me devuelvan mi pensión de incapacidad, que espero salir con bien de ello. Gracias a todos por vuestras palabras de apoyo y de cariño, siempre me hacen mucho bien. Hoy he leído esto del increíble Mario Benedetti, lo comparto con vosotros.


No te rindas, aún estás a tiempo de abrazar la vida y comenzar de nuevo, aceptar tu sombra, liberar el peso y retomar el vuelo.
No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir los sueños, abrir las esclusas, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se acalle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque lo has querido y porque yo te aprecio, porque existe el vino y el amor es cierto, porque no hay herida que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos, bajar el puente y cruzar el foso, abandonar las murallas que te protegieron, volver a la vida y aceptar el reto.
Recuperar la risa, ensayar un canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida, remontar los cielos.

Mario Benedetti

Gracias querida Gata, sigo aquí, pero sin ganas de nada.

MI SALONCITO DE REGALOS Y PREMIOS